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La dieta proteinada es altamente eficaz
para el tratamiento del sobrepeso.
En IML los pacientes realizan la dieta proteinada bajo control
de un médico especialista en endocrinología.
La dieta proteinada ayuda a corregir desórdenes
metabólicos de forma simultánea a la pérdida de peso.
La dieta proteinada debe realizarse
bajo control médico.
La Unidad de Endocrinología y Nutrición de IML
ofrece dietas personalizadas para la pérdida de peso.
  

La dieta proteinada: indicaciones y contraindicaciones de las VLCD

Indicaciones de la dieta proteinada

La dieta proteinada está indicada en los pacientes con obesidad o con sobrepeso, con o sin patologías asociadas, a fin de conseguir una mejora en la calidad de vida y reducción en la aparición y/o progresión de dichas patologías asociadas, y que lleven al paciente a un estado de vida más saludable desde el punto de vista psíquico y físico.

Los beneficios inherentes a la pérdida de peso y la mejoría o corrección de ciertos parámetros de salud (tensión arterial, resistencia a la insulina, patrón lipídico, etc.) hacen de la dieta proteinada una indicación de elección para el tratamiento del síndrome metabólico.

La dieta proteinada ideada para una pérdida de peso rápida ha de formar parte de un programa nutricional educativo. Y, como inicio del mismo, debe continuarse con un método progresivo de incorporación de nutrientes hasta una alimentación saludable y equilibrada, que lleve a adquirir un hábito alimentario y un patrón de vida saludables que condicionen el mantenimiento en el tiempo de un peso adecuado.

La prescripción de la dieta proteinada para pequeñas pérdidas de peso en pacientes con Normopeso (IMC< 25 kg/m2), no está bien contemplada en todos los ámbitos médicos, si bien no es motivo para contraindicarla, debido a que el IMC no es una medida directa del estado adiposo del paciente ni su distribución. Su prescripción durante un corto espacio de tiempo en programas de educación nutricional es aceptable cuando se asegura una estricta cumplimentación y puede estar especialmente indicada cuando hay patologías como dislipemia, hipertensión o DM2.

La dieta proteinada no debe prescribirse aislada

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La utilización de dieta proteinada no debe ir aislada en su prescripción sino que debe acompañarse y continuarse con un programa de reeducación nutricional y práctica de actividad física adaptada, así como del acompañamiento de un periodo de estabilización de los resultados obtenidos y con un control a largo plazo de los resultados obtenidos para garantizar la no recuperación del peso perdido. Para ello la dieta proteinada debería realizarse con la ayuda de un equipo multidisciplinario donde médico, dietistas nutricionistas, psicólogos, prescriptores de actividad física, farmacéuticos, asistentes técnicos sanitarios y, en general, profesionales de la salud formen un equipo entorno al paciente que optimice los resultados.

Precauciones y contraindicaciones de la dieta proteinada

Las contraindicaciones así como las precauciones que hay que tener en cuenta antes y durante el uso de la dieta proteinada vienen determinadas por los requerimientos especiales de ciertos grupos de pacientes, por la imposibilidad de adaptación a los mecanismos compensatorios de homeostasis que requiere la situación bioquímica creada o por la imposibilidad de asegurar un estricto cumplimiento y buen control de algunos grupos de pacientes.

Las precauciones pueden ser clasificadas en tres categorías:

Otras condiciones que deberían ser estudiadas para establecer la efectividad y seguridad de la dieta.

Grupos de personas para los que la dieta proteinada no es apropiada:

Los grupos para los que este tipo de dietas no son adecuados como única forma de alimentación son los niños, adolescentes, embarazadas y mujeres lactantes y los ancianos. Sin embargo no existe consenso en los diferentes países sobre la contraindicación relativa o absoluta de todos ellos, dejando a juicio del facultativo prescriptor la prescripción o la adaptación a los requerimientos específicos de algunas de estas situaciones.

Niños y adolescentes menores de 16 años:

En los niños en edad de crecimiento, la ingesta energética debe ser suficiente para asegurar el normal crecimiento, dependiendo de la edad, altura y grado de sobrepeso. La utilización de VLCD en niños y adolescentes con obesidad grave debe ser prescrita con cautela, por equipos experimentados, y con apoyo multidisciplinar del niño que involucre a la familia. La ingesta de proteínas debe situarse en niveles más altos de los recomendados para los adultos a fin de compensar unos mayores requerimientos proteicos y evitar los efectos deletéreos de la pérdida de nitrógeno en la etapa de crecimiento. La dieta proteinada debe ser estrictamente prescrita y cumplimentada. Los trabajos publicados al respecto muestran una apreciable pérdida de peso en niños, con preservación de la masa grasa y adecuado crecimiento a largo plazo.

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Personas mayores:

Los ancianos están en riesgo de balance proteico negativo debido a una disminución pre-existente de la masa muscular debido a sarcopenia, y por una reducción de las respuestas inmunológicas. Adicionalmente, el manejo de la dieta proteinada puede ser más difícil por la medicación y la menor tolerancia a los efectos adversos. Este riesgo incrementado debe ser valorado en función de los beneficios potenciales de la pérdida de peso.

Embarazo y lactancia:

Todas las VLCD están contraindicadas en mujeres embarazadas. Durante el ayuno, una cetosis excesiva y difícilmente compensada puede aparecer en la embarazada, lo que puede conllevar efectos adversos para el feto. Si bien los efectos de una cetosis leve no son conocidos, no parece prudente ni ético someter a la embarazada y al feto a una dieta de este tipo, por lo que un embarazo en la mujer sometida a VLCD es condición para un pronto reajuste nutricional hasta el equilibrio. De la misma forma, no son apropiadas en la mujer lactante, por la excreción de cuerpos cetónicos en la leche y por los requerimientos incrementados en la madre.

Condiciones médicas que contraindican la realización de la dieta proteinada:

Enfermedad hepática, incluyendo porfiria:

Este tipo de dietas no deberían ser utilizadas en pacientes con enfermedad hepática severa o terminal, debido a que un 60% de los ácidos grasos libres sufren metabolización en el hígado en el curso de la dieta. La esteatosis hepática en cualquier grado no es contraindicación de la dieta proteinada y puede justificar elevaciones ligeras o moderadas de las transaminasas, que posteriormente se normalizan.

Enfermedad renal moderada o severa:

La función renal debe evaluarse en todos los pacientes. Las VLCD deben evitarse cuando se documenta una reducción significativa (<50%), ya que una función renal adecuada es necesaria para asegurar una adecuada diuresis, una excreción incrementada de solutos derivados del catabolismo y el mantenimiento de un adecuado balance hidroelectrolítico.

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Diabetes Mellitus tipo 1:

La utilización en la DM1 o en cualquier DM dependiente de insulina (DM2 con fracaso β-pancreático severo, pancreatopatías severas) es contraindicación absoluta de las VLCD debido a la predisposición a la cetoacidosis y la hipoglucemia severa, por la falta de los mecanismos fisiológicos reguladores. La DM2 insulintratada nos es contraindicación de la dieta proteinada, ya que en el 90% de los casos, la insulin-resistencia e hiperinsulinemia son el hallazgo patológico primordial más que la deficiencia pancreática. La hipoglucemia reactiva no es contraindicación de la dieta proteinada, ya que la hipoinsulinemia corrige las excursiones de la glucemia.

Errores congénitos del metabolismo

Como  por ejemplo fenilcetonuria, galactosemia, enfermedad de Fabry: son contraindicación absoluta debido a la falta de mecanismos de compensación adecuados (hepáticos o musculares).

Cirugía mayor o accidente grave en los últimos 3 meses.

Infecciones o patologías que predispongan a mayor catabolismo

Como tuberculosis activa, hipertiroidismo, enfermedad de Cushing o neoplasias.

Trastornos hidroelectrolíticos sin filiar o patologías que predispongan a ellos

Como la enfermedad de Cushing, el hiperaldosteronismo primario o la insuficiencia suprarrenal.

Enfermedad cardiovascular aguda o inestable, disrritmias:

La angina inestable, el infarto reciente (menos de 3 meses) y las disrritmias malignas son contraindicación absoluta de este tipo de dietas. Pacientes con síndrome de QT largo, o historia de síncopes de origen cardiaco deben ser excluidos del tratamiento. Pacientes con medicación de conocido efecto sobre el intervalo QT (antidepresivos, fenotiacidas) deben ser cuidadosamente monitorizados. El riesgo/beneficio de la dieta en pacientes con tromboembolismo reciente o recurrente debe ser evaluado, debido a los efectos deletéreos de una potencial hipotensión o deshidratación en el tramo vascular afecto.

Enfermedad cerebrovascular aguda, recurrente o derivadas de arteriopatías hereditarias

Por ejemplo CADASIL (demencia vascular autosómica dominante), el accidente cerebrovascular reciente (menos de 6 meses) o recurrente, o los accidentes isquémicos transitorios son contraindicación de la dieta, debido a los potenciales efectos adversos de la hipotensión y/o deshidratación en la perfusión cerebral vascular.

Neoplasias activas o pendientes de curación clínica.

Estados psiquiátricos anormales graves, incluyendo esquizofrenia tratada:

Deben utilizarse con precaución en pacientes con historia previa de depresión mayor, episodios de manía (incluido síndrome maniaco-depresivo) o intentos de autolisis (es contraindicación absoluta en episodios activos de depresión mayor o manía). Pacientes con episodios menores de enfermedad psiquiátrica o trastorno psicológico leve, deben tener la confirmación del especialista a su cargo para poder iniciar una dieta proteinada. Esta dieta debe evitarse o realizarse con mucha precaución en pacientes con diagnóstico de trastornos psicóticos o en aquellos en el que el seguimiento clínico puede ser problemático.

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Trastornos del comportamiento alimentario:

Pacientes con historia previa de bulimia nerviosa o anorexia nerviosa no deben seguir la dieta por el peligro en reactivar el proceso psicológico, con recaída en la enfermedad y el peligro de mala cumplimentación, toma de laxantes o diuréticos y potencial alteración hidroelectrolítica. En casos de absoluta curación del proceso psicológico y seguimiento de la dieta, la monitorización multidisciplinar debe ser la norma. Pacientes con otras categorías atípicas o no especificadas de la conducta alimentaria (EDNOS), no deben seguir este tipo de dietas, por la dificultad en el seguimiento estricto de la misma, y consecuencias derivadas de ello.

Toxicomanías activas e historia actual o reciente de alcoholismo:

Por la dificultad en el cumplimiento de la dieta y las posibles consecuencias derivadas.

Condiciones médicas que requieren para la realización de ajuste en su tratamiento de base:

Colelitiasis, litiasis renal, hiperuricemia y gota, y el uso de diuréticos son contraindicaciones relativas, ya que precisan de un seguimiento, tratamiento profiláctico (con alopurinol en caso de hiperuricemia, y ácidos biliares en el caso de colelitiasis), y un ajuste de la dieta y los suplementos más preciso.

Los diuréticos deben ser eliminados del régimen de tratamiento del paciente, a fin de evitar alteraciones o dificultad en el manejo hidroelectrolítico.

La Diabetes Mellitus tipo 2 en tratamiento con medicación oral y/o insulina precisa de un manejo cuidadoso, con supresión previa de la mayoría de los hipoglucemiantes orales, y reducción de la dosis de insulina diaria y su modificación en función de la evolución y los requerimientos.

La Unidad de Endocrinología y Nutrición de IML en Madrid ofrece a sus pacientes la dieta proteinada bajo control médico. Puede solicitar consulta con uno de nuestros médicos.

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